Sin embargo, es habitual oír que es recomendable evitar la luz directa del sol por su excesiva dureza y especialmente en las horas centrales del día, donde las sombras son muy acusadas y habitualmente hacen que nuestros sujetos estén incómodos. Son preferibles otras horas como el amanecer, el atardecer, la famosa hora azul…
En este artículo, a pesar de que suele recomendarse evitar la incidencia directa del sol en nuestras fotografías, vamos a ver 3 opciones para lograr magníficas imágenes con la presencia de un sol radiante, ¿quieres conocerlas?
Opción 1: Halos E Imágenes Con Fondos Casi Mágicos
Se trata de imágenes en las que situamos el sol a la espalda del sujeto y obtenemos fondos sobreexpuestos. En cuanto al primer plano, es éste para el que se debe exponer, aunque ello conlleve en algunas ocasiones contrarrestar su menor iluminación mediante el uso de flashes de relleno o reflectores que redirijan la luz del sol sobre el sujeto en primer plano.
La presencia del sol a la espalda permite crear flares en la silueta del sujeto y cargan el ambiente de cierto aspecto sedoso, como puedes ver en la imagen superior.
Para lograr este resultado, es apropiado seleccionar el modo de medición puntual y medir sobre el rostro del sujeto, de modo que se garantice una correcta exposición del sujeto. Esto origina un fondo sobreexpuesto y la aparición de los flares mencionados y, en función de lo sobreexpuesto que esté el fondo, un resultado más o menos “mágico”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario