martes, 7 de octubre de 2014

Todos los Secretos Para Ver Nacer tu Propio Proyecto Fotográfico

Antes de Empezar… ¿Qué Es Un Proyecto Fotográfico?

Una posible manera de definir un proyecto fotográfico (al menos del tipo de proyectos a que me refiero) es una serie de imágenes que estén relacionadas entre ellas. Estas fotografías deben tener un motivo comunicativo o artístico definido previamente, de manera que todos los elementos que formen parte del proyecto tengan un sentido grupal. Esto quiere decir que el significado de estas imágenes debería ser global y no tanto individual.
Aunque no debemos olvidar que cada imagen debe tener, también, sentido por ella misma. Lo más importante de un proyecto fotográfico es la coherencia, las imágenes que lo conformen deben ser coherentes a nivel narrativo o de contenido (deben explicar lo mismo o hacer referencia al mismo tema) y también a nivel estético (es decir, deberían parecerse estéticamente o, al menos, poder llegar a relacionarse unas con otras).
Existen dos maneras de realizar un conjunto de imágenes como el que estamos definiendo:
  • El proyecto fotográfico. Realizar un proyecto implica pensar mucho en cada uno de los elementos que lo formarán. Implica planificar las piezas, prepararlas, obligarse a hacerlas. Ser consciente de ellas.
  • La serie fotográfica. Una serie, en cambio, ofrece más libertad. Realizar una serie es, en cierta manera, “aprovechar las circunstancias”, es decir “¡mira! esto me viene fenomenal para mi serie!”. La dificultad de realizar una serie radica en ser capaz de escoger correctamente qué fotos deberían entrar en nuestro proyecto.
Son dos maneras distintas de enfocar el mismo proceso y, aunque en este artículo vamos a hablar en todo momento de “proyecto fotográfico“, estaremos incluyendo, también, el proceso de realización de una serie fotográfica.




Primer Paso: La Idea

La idea es la parte más fundamental de tu proyecto pues si es potente, será lo que más “enganche” al espectador, lo que le anime a seguir viendo (o esperando) tus fotografías. Así pues, es importante cuidarla, perfeccionarla, mimarla. Hay dos maneras de llegar a la idea perfecta para un proyecto fotográfico:
  • Tenerla. Tener una idea no siempre es fácil pero, por norma general, bastará con preguntarte “¿Qué me gusta?”. Analiza tu día a día, tus preferencias, tus gustos. Mira también el tipo de fotografía que haces, el tipo de fotografía que te gustaría hacer. Haz algún brainstorming (lluvia de ideas).
  • Descubrirla. El subconsciente es muy potente. Tanto que, a veces, puede tener ideas sin que te des cuenta. Puede ser que un día, mirando las fotografías que has hecho en los últimos meses o años, descubras que algunas de ellas están relacionadas por algo. Un tema, una estética, un concepto. Si eres capaz de identificar esto, seguramente hayas descubierto La Idea de tu nuevo proyecto.
Cuando tengas la idea debes hacer algo muy importante, aunque no lo creas necesario: debes inspirarte.
Las dos maneras principales de inspirarse son hacerse con un marco teórico y buscar referentes. Buscar referentes no siempre es fácil, muchas veces no sabemos cómo buscarlos porque los referentes suelen aparecer sin avisar, viendo fotografías o pinturas de otros artistas.
Prueba buscando artistas que hayan trabajado con una idea parecida a la tuya o revisa el trabajo de fotógrafos que te gusten para ver si tienen algo del estilo que quieres hacer. Por supuesto, no debes copiar sus imágenes, esto es sólo para terminar de formar la idea en tu cabeza. El hacerse con un marco teórico no siempre será posible, aunque muchas veces también te ayudará enormemente. Consiste, simplemente, en buscar información sobre el tema elegido. Profundizar en él para conocerlo más y así, poder retratarlo mejor.

Segundo Paso: Primeras Fotos

Las primeras fotos son tan importantes como todas las que vendrán después. Estas primeras aproximaciones a lo que quieres hacer te servirán para terminar de pulir la idea, para ver si es factible, para entender qué camino quieres tomar de los muchos que existen.
Para ello, antes de empezar a disparar, dibujar bocetos puede servirte para organizar, a nivel mental, aquello que quieres hacer. ¿Tienes una idea? Dibújala para que no se te olvide. Aunque no dibujes bien, aunque sea un simple esquema con muñecos de palo. No se trata de hacer una obra de arte, se trata de plasmar aquello que tienes en la cabeza para que no vuele.
Luego intenta llevarlo a cabo fotográficamente. No tengas miedo en desechar alguna de estas imágenes, es más importante que descubras cómo quieres hacerlo que el hecho de querer aprovechar todas las fotos que puedan servirte.

Tercer Paso: Dale Vida a Tu Proyecto

Habiendo llegado aquí, sólo te queda tomar fotos, engordar tu proyecto. Pero sin olvidar una cosa MUY importante: es TU proyecto. El de nadie más. Tú eres el que debe darle vida, el que toma las decisiones, el que hace las fotografías. ¿Quieres ponerle límites a tu proyecto en tiempo, número de fotos o forma de éstas? Tú mandas.
Lo importante es que te dejes la piel en él, que lo consideres algo 100% tuyo y para conseguir esto, tienes que estar totalmente cómodo con lo que estás haciendo. Si no es el caso, cambia lo que creas que debes cambiar: descarta fotos, perfila el tema de otra manera… Puedes incluso dejarlo descansar (si crees que es necesario). Peronunca lo abandones, no lo dejes abierto. Si ves que ya no puedes sacar más de él, quizás ha llegado el momento de darlo por terminado.

Cuarto Paso: Enseñar tu Trabajo

En la época en la que estamos, es complicado encontrar a alguien que esté realizando un proyecto fotográfico y no lo enseñe en algún medio digital (un blog, una galería, una página web).
Sea como sea, hay vida más allá de internet y si hemos estado trabajando en algo grande como un proyecto fotográfico, no debemos dejar de lado la oportunidad de enseñarlo fuera de una pantalla de ordenador. Existen multitud de opciones: exposiciones, fotolibros… sea como sea, una fotografía no se ve de la misma manera en un medio digital que en versión impresa y esta puede ser una buena excusa para empezar a enseñar tu trabajo.

Cómo Fotografiar Comida para Hacerla Irresistible: Un Caso Práctico

¿Que buscamos?
Hay una realidad, la comida entra por los ojos, y sin duda, un plato que parezca apetitoso nos dará muchas ganas de probarlo: ¡qué bien se ve!, ¡que rico huele! y, por último, ¡que buen sabor!. Todo impacta nuestro sentido de la vista, y la comida no es la excepción.
Tenemos que lograr que el espectador tenga ganas de “devorarse” la fotografía. Con solo mirarla, tenemos que despertar apetito e intriga por el sabor.
Buscamos mostrar el plato de tal manera que produzca deseos de comerlo, y para ello, tenemos que prestar atención a la forma en que lo vamos a enseñar porque la guinda es la presentación, ya que sin éso no lograremos captar la atención.
Así también, tenemos que mostrar claramente de qué se trata, es decir, que además de provocar ganas de comerlo, quien mire la fotografía tiene que “saber” de qué se trata el plato en cuestión. Preguntas como ¿es dulce?, ¿es salado?, ¿es agridulce? o ¿qué ingredientes lleva?, tienen que ser respondidas con facilidad con sólo mirar la fotografía.
El desafío, por tanto, es presentar un plato atractivo visualmente, sin perder su esencia. En ciertas ocasiones, puede ser válido usar “extras” que no son comestibles para decorar el plato, ya que sólo buscamos conseguir atracción visual para provocar deseos.
Un claro ejemplo de ésto puede aplicarse en esta composición, donde el brillo de las frutillas se resaltó con silicona líquida para autos rociada con un vaporizador de agua, buscando provocar el deseo de querer comer la fotografía.
Tarta-queso-3
¿Cómo programamos la sesión?
La sesión fotográfica debe ser pensada y ejecutada con suma paciencia. Hay que poner cuidado y atención en todos los detalles, desde la preparación del plato, el corte de la porción, el ángulo desde el cual vamos a tomar la foto, los colores de la escena, las luces y las sombras, limpiar el plato de los posibles restos que nos hayan podido caer, sugerir al comensal a probar el plato colocando un tenedor o cuchara en el encuadre…etc. Hay que armar la escena y probar diferentes ángulos hasta que estemos conformes con el resultado logrado.
Para dar con el resultado final, se probaron diferentes encuadres y distintos elementos en la composición, comprobando a través del visor de la cámara como se iba comportando la escena. Ahí van algunos consejos a tener en cuenta:
  • Es muy importante elegir el ángulo correcto, colocar un trípode y encuadrar todo desde ahí.
  • Un ángulo a 45º por arriba, con una leve inclinación a un lado, funciona para la mayoría de los platos, pero la idea es siempre abrir la creatividad y probar cosas nuevas.
  • Como siempre, disparar a el ISO más bajo posible, y usar como regla general un número F tal que la inmensidad de la porción presentada quede en foco, al menos para iniciar la sesión.
  • Es de gran utilidad colocar manteles al tono o que produzcan contrastes en la composición junto con otros elementos que ayuden a resaltar el plato: salseras, vinos, copas, o lo que sea para acompañar el plato servido.
  • También es importante contar con el consentimiento de un Chef o algún entendido gastronómico para que nos asesore en la presentación y colocación de los elementos, o bien, para que se encargue de preparar el plato.
  • El equipo ideal para fotografía gastronómica debería ser, además de la iluminación necesaria, un trípode para dejar la cámara fija y armar la escena en torno al ángulo a tomar la fotografía y un objetivo macro luminoso. Estos objetivos son especiales para capturar muchos detalles y además de poder enfocar en 1:1, la nitidez de la foto terminada es excelente.

Tarta-queso-4
¿Cómo la iluminamos?
La iluminación es independiente del tipo de fotografía que estemos buscando. Para mi gusto, el mejor esquema de iluminación para las comidas es usar la luz natural como principal y los flashes como relleno.
  • Es decir, trabajar en pleno día a la sombra o bien a la luz del sol, tamizándola con una pantalla difusora.
  • Una vez iluminada la escena con luz natural, colocar un softbox por detrás. Si, por detrás. Para lograr un brillo muy amigable en las fotografías de comidas.
  • Si prestas atención a las frutillas que forman la decoración del cheesecake, se puede apreciar este lindo efecto.
  • Funciona en todos los platos, y casi siempre es suficiente para completar el esquema de iluminación.
  • Si con esto no alcanza, o no logramos lo que estamos buscando y el plato nos queda poco iluminado al frente, podemos sumar otro softbox de relleno por delante. Tal como lo tuve que hacer para esta foto.
  • La luz principal es el sol, la secundaria es la trasera aportando el reflejo y una tercera luz (si la necesitamos), es la luz frontal, cuya potencia no debe superar la potencia de la luz trasera.

LightingSetup